A 64 AÑOS DEL DECRETO DE GRATUIDAD UNIVERSITARIA INSTAURADO POR PERÓN

Una medida que cambió para siempre el rumbo del sistema de educación superior argentino.
El 22 de noviembre de 1949, el presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, firmó el Decreto N° 29.337 de Supresión de Aranceles Universitarios.
A pesar de su importancia radical en la conformación de un verdadero sistema universitario amplio y democrático –en consonancia con las bases primigenias de la Reforma de 1918-, este decreto pasó inadvertido para la historia tradicional. En 2007, la presidenta Cristina Kirchner le dio su justo reconocimiento y subsanó la omisión, al declarar el 22 de noviembre como el Día Nacional de la Gratuidad Universitaria.
Esel22 de noviembre de 1949, Juan Domingo Perón decretaba la gratuidad de los estudios universitarios en la Argentina y hoy, a 64 años, la Universidad Pública y Gratuitaestá bajo amenaza Una operación Buitre recorre a Latinoamérica. Lo que han avanzado las Universidades Públicas, democratizándose y democratizando a los pueblos, está bajo la mira de los esbirros del liberalismo hambrientos de negocios y de mano de obra capacitada y servil.
Una Universidad Pública y Gratuita debe ser, también, usina critica del universo político existente.Debe ser el pueblo convertido en Universidad armado con metodología para la intervención y también debe ser acción defensiva, porque hoy como nunca peligra su sobrevivencia ante los acechos del capitalismo que sobrevuelan como buitres. El liberalismo amenaza.Crisis que es el producto de la contradicción entre el Capital y el Trabajo; es decir, entre la explotación y el enriquecimiento ilimitado de una minoría parásita que ostenta las armas y la propiedad del Capital contra una mayoría oprimida que se ve obligada a buscar sus fuentes de vida en el Trabajo al servicio de ese Capital.



Estudiantes, docentes, administrativos… y todos aquellos que sostienen a las Universidades Públicas, directa o indirectamente, han de saber que la investigación, la docencia, la divulgación deben estar para servir a la solución científica de los problemas que aquejan a la humanidad.Que se debe forjar científicos con convicciones éticas intransigentes para poner sus conocimientos al servicio de la sociedad y poner compromiso y esfuerzo para superar los atrasos y lastres que nos aquejan es decir: la pobreza, las enfermedades, la corrupción, el crimen, la desigualdad y la usurpación –incluso- de los conocimientos científicos que se saquean para beneficio comercial de unos cuantos.Pero ese proyecto está bajo amenaza.
 
La idea dominante es condicionar a las Universidades con la propia crisis del capitalismo y venderlas al mejor postor monopólico, determinado por la ganancia, para usarlas contra los trabajadores.No hay científicos ni intelectuales inmunes, aunque muchos se asuman como indiferentes o den por superado todo vínculo con la realidad que los rodea, las amenazas del capitalismo son cada día más crudas y reales.
No vale la objetividad ni la neutralidad de ese pensamiento avestruz que dice defender a las Universidades Públicas, mientras hace guiños a los comerciantes de materia gris con conocimientos incluidos.Las Universidades Públicas deben ser el pueblo que toma forma de investigaciones científicas, de enseñanza y de divulgación cultural.Abiertas, democráticas, universales y dinámicas.No un ideal formativo parcial y abstracto, de espalda a la sociedad.



La amenazaliberal quiere tomarse revancha y someter a las Universidades a un tipo de conocimiento, mercenario que sólo sirve al sector poderoso que puede financiar el desarrollo de una ciencia negociable como botín de monopolios. Así podemos comprender por qué el mundo está como está.Ayudarnos con todos los conocimientos científicos, aprovechar el trabajo de muchos universitarios honestos que con su esfuerzo y experiencia han aportado herramientas de análisis y de transformación científica de la realidad.
Es por eso que se debe defender la corriente pensante que recorre las Universidades Públicas de todo el mundo y que incluye a profesores, trabajadores no docentes, investigadores y alumnos.Cada vez son más los universitarios que luchan por liberar a la Ciencia de toda esclavitud al servicio de los monopolios.Sólo una Universidad Pública puede desarrollarse como herramienta de acción con pensamiento y e investigación libre, creadora de teorías, prácticas, ciencias y artes.
Una lista larga de problemas debe superarse al calor de la ciencia y la honestidad política pero ese trabajo no puede ser realizado por los agentes externos del liberalismo o de la oligarquía local, sino por las fuerzas democráticas de las Universidades desde adentro y desde su raíz que es el pueblo mismo que las sostiene.Desde la Universidad Pública, los docentes y estudiantes deben devolver a la sociedad la inversión que ésta hace para formar profesionales y debe existir un retorno en investigaciones, trabajos de campo, desarrollo tecnológico, etc. que beneficie a la sociedad toda.Esto requiere lucha y requiere militancias científicas permanentes.Hay que emancipar a las bases materiales que harán posible la unidad de teoría y práctica indispensable para la humanización del hombre con ayuda de las nuevas Universidades Públicas.


La verdadera defensa de la Universidad Pública exige garantizar la estatización del conocimiento y su democratización con planificación en todas las disciplinas científicas, jerarquizando las ramas más necesarias y urgentes para el desarrollo económico y social.La Universidad Pública debe ser sustentada económicamente por el Estado nacional y debe ser defendida de los ataques del liberalismo y la oligarquía,que hoy mueven a su antojo a los gerentes que pusieron en la Rosada, con alas de fondos buitres.

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