La tarifa del agua aumentará el 22% a partir marzo para los clientes de Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

Los usuarios deberán pagar este incremento de agua potable y cloacas porque elevan las tarifas un 22 % y eliminan los subsidios. Un millón y medio de clientes tendrán un fuerte impacto, porque perderán gradualmente a lo largo de cinco bimestres, el subsidio del 25% de la factura que hoy reciben por vivir en ciertas zonas.

Así, para ese grupo la suba será del 30% en marzo​ y luego tendrán otras acumulativas de 6,3% en mayo, 5,9% en julio, 5,6% en septiembre y 5,3% en noviembre. En total, a fin de año terminarán pagando un 63% más que ahora.

AySA presentó el pasado 2 de febrero la Propuesta de Adecuación Tarifaria para su aprobación. La Subsecretaría de Recursos Hídricos confirmó que estos son cambios menores. En concreto, la iniciativa hará que en marzo la factura media pase de los $ 297,60 actuales a $ 387,30 para los hogares aún subsidiados, unas 629 mil familias y de $ 446,70 a $ 545 para los demás, 1,1 millones, siempre entre los que no tienen medidor. Para los medidos, las subas serán de hasta 30%. Estos, a igual consumo, pasarán de $ 492 a $ 640,30 si estaban subsidiados y de $ 754,90 a $ 921 si no estaban subsidiados.

Son valores bimestrales promedio: en algunas casas de alto consumo llegarán boletas de más de $ 1.650. Al otro extremo, los usuarios con Tarifa Social pasarán a pagar alrededor de $ 165,30 en zonas con subsidio y de $ 288,50 en el resto de los barrios. Estos cambios se acumulan con los aplicados en 2016, cuando las subas habían promediado 297% y habían llegado a 375%. En los despachos oficiales defienden la idea diciendo que está en el orden de la inflación. Por ahora prevén aplicarla, tal como pasó en 2016, sin convocar antes a una audiencia pública, lo que es absolutamente inconstitucional, como todo lo que lleva adelante el actual gobierno, con la modalidad: SI PASA, PASA.

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