UN MOMENTO DE DEBILIDAD DEL RÉGIMEN
Columna
de Ernesto Jauretche
Recordar las finalidades del golpe del 24 de
marzo de 1976, nos ayuda a comprender nuestra cotidianeidad, nuestro presente.
Los funcionarios del actual gobierno de Macri son los
herederos, los hijos, los discípulos de los que gobernaron la Argentina entre
1976 y 1983. Aquel terror de Estado ejerció la necesaria violencia para
reestructurar la economía, el estado y la sociedad. Ellos siempre esperaron la
oportunidad de rehabilitar a los suyos. Pero les salió un tiro por la culata.
El campo popular, en sus expresiones sociales, políticas y territoriales se ha
movilizado como nunca y se consolidan los lazos de unidad en derredor de un
movimiento obrero cada vez más combativo.
Qué grande es el mar!”, dijo
uno frente al océano infinito.Sí, es muy grande, fue la respuesta del otro, que
con sorna agregó: …y eso que sólo vemos la parte de arriba.
Lo mismo pasa en política: a
la primera mirada sólo vemos lo aparente, y como siempre nos tienen apurados,
no nos detenemos a reflexionar.Es la domesticación que la diabólica
inteligencia del régimen y las clases dominantes promueven, con ayuda de la
prensa hegemónica, los encuestadores, los tanques de pensamiento colonial de la
academia y la intelectualidad a sueldo.Como decía el sabio Don Ata a Suma Paz,
su mimada discípula: Paisanita, si quiere conservarse auténtica expresión de lo
nuestro, no lea los diarios ni mire televisión.
Pero siempre nos termina
ocurriendo, porque nos dejamos atorar con información banal, frívola, inexacta,
adulterada, falsa, enemiga.Lea ahora mismo las cataratas de datos e
interpretaciones sobre la resolución de la Corte Suprema de Justicia de aplicar
el 2 x 1 a favor del represor Luis Muiña, y ahí tendrá una muestra de lo que
afirmo.
No pretendo entablar un
debate jurídico ni mucho menos, principalmente por mi falta de formación en el
derecho, que no va más allá de la averiguación periodística.Mucho menos me
propongo quitarle importancia al asunto; todo lo contrario: pretendo darle la
trascendencia histórica y política que los medios disciplinados hurtan y que el
caso amerita.Sólo trataré de evitar en este análisis que el cuestionado fallo
de los cuestionados Elena Highton de Nolasco, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz,
que ha terminado siendo denominado 2 x 1, así a secas, se convierta en el
meollo del asunto, en la única fuente, prueba o documento a considerar.
Nada de anteojeras.Sería como
pensar que todo el mar es solamente lo que se ve a simple vista, las olas, la
parte de arriba, la superficie nomás.Lo que Poder Ejecutivo Nacional y la Corte
Suprema procesan es una mutación radical de la política: el sujeto ya no es el
pueblo, la sociedad, los trabajadores; con esta decisión están buscando mostrar
un país previsible, con seguridad jurídica, para ofrecer a los inversores.
Esa seguridad supone
impunidad para los dueños del poder.Pero se les armó un inesperado y brutal
desbarajuste.Para entenderlo hay que hacer un poco de memoria y relacionarlo
con el golpe genocida de hace 41 años, tácito precursor del actual conflicto.
Qué nos puede enseñar ese
hecho histórico?Desde ya, las similitudes de lo que se propusieron los autores
de aquella dictadura militar, empresaria, clerical, oligárquica e imperialista
con la gestión del gobierno actual.Algo nos dice en esta hora la sola
definición de aquel golpe y la recapitulación de los objetivos que se propuso y
en buena medida logró ejecutar.No se afirma acaso –y creo que con acierto- que
los funcionarios del actual gobierno de Macri son los herederos, los hijos, los
discípulos de los que gobernaron la Argentina entre 1976 y 1983.
Si analizamos aquellos
objetivos vamos a entender mejor el significado del fallo de la Corte Suprema y
sus prolegómenos.Recordar las finalidades del golpe del 24 de marzo de 1976,
nos ayuda a comprender nuestra cotidianeidad, nuestro presente.Y surge
automática la respuesta a toda incertidumbre respecto de los motivos del
reciente fallo de la Corte, sus antecedentes y las conductas de los actuales
gobernantes: es una continuidad, es un mandato de coherencia histórica.
Claro, porque en todos estos
41 años los genocidas y sus socios nunca dejaron de intentar un retorno.Y más
claro para todo aquel que no se haya convencido aún: con Macri lo están
logrando.El fallo del 2×1 que beneficia a asesinos y genocidas de la última
dictadura tiene que ver con una instalación y un contexto.
Sobre lo primero, para
mencionar sólo los hitos más evidentes: la declaración diciendo que los
derechos humanos son “un curro” o un negocio, la discusión sobre cuántos
desaparecidos y la banalización del crimen de Estado, las referencias a la
“guerra sucia” que, entre otras frases, significa adhesión a la “teoría de los
dos demonios” que estaba definitivamente enterrada y, si queremos algo aún más
grave, la modificación de Macri de un decreto de Alfonsín sobre el poder civil
en el control de las Fuerzas Armadas.
Además, mano dura, reducción
de la edad de imputabilidad penal a los adolescentes, justificación del gatillo
fácil, represión contra la movilización social.Y hay más: en lo simbólico se
reeditó salvajemente el odio de clase (el choripán, las mafias, la grasa, los
ñoquis y demás), alentado desde la misma Presidencia de la Nación.
Así como nosotros honramos a
nuestros 30 mil desaparecidos, homenajeamos a nuestros caídos y demás víctimas
del terrorismo de Estado, ellos siempre esperaron la oportunidad de rehabilitar
a los suyos.Les costó cuatro décadas: pero están a punto de reivindicar a sus
héroes, discapacitados y gagás, pero victoriosos.
Aquel terror de Estado
ejerció la “necesaria” violencia para reestructurar la economía, el estado y la
sociedad.En el contexto en que hoy se dicta el fallo del 2 x 1, las
herramientas son otras, pero los fines los mismos.La misma ofensiva del capital
sobre el trabajo para promover la monumental transferencia de ingresos a favor
de las clases propietarias, los bancos y las corporaciones globales.
Junto al desempleo, la
flexibilización y la precariedad laboral desde el Estado se restringe la
capacidad de protesta y organización sindical, con el objetivo de destruir una
cultura social y sindical histórica en la Argentina.Por fin, para similitudes
de contexto, cabe mencionar que el modelo económico, readecuado a esta década,
abreva en el diseñado por el Plan de Martínez de Hoz en abril de 1976.
Es más, la inmensa deuda
pública generada por el letal deterioro de la producción nacional será saldada
con nuevos ajustes y la deuda externa, la mayor contraída por un país
occidental en menos tiempo, recaerá sobre los hijos y nietos de nuestra
generación deberán pagarla con hambre y sed.
Y bien.
Creo que los antecedentes y
contextos descriptos son los que crean las condiciones y explican el ya famoso
2 x 1, que suponía escalar un escalón más en la legitimación del modelo
político que sustenta el proyecto colonial.
Pero les salió un tiro por la
culata.La vitalidad democrática del pueblo argentino es un obstáculo difícil de
someter.
Lo que hoy resplandece es el
desbarajuste cortesano, que incrementa un cuadro de desavenencias políticas
internas y de disconformidades con los premios y castigos de la nueva
economía.Cabe agregar que el campo popular, en sus expresiones sociales,
políticas y territoriales se ha movilizado como nunca y que se consolidan los
lazos de unidad en derredor de un movimiento obrero cada vez más combativo.
Un momento de debilidad del
régimen.
A la ocasión la pintan calva.
Siempre y cuando los
argentinos de buena fe podamos hacer pie en nuestra conciencia histórica y
política, estaremos en condiciones de llevar a cabo una crítica del pasado y
del presente, madurar un proyecto que devuelva la esperanza a las mayorías,
renovar la dirigencia y reconquistar el poder.Sólo sobre nuevas certezas se
podrá construir una situación y espacio de lucha que nos proyecte hacia un
futuro de justicia social, independencia económica y soberanía nacional.


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