PUEBLO FANTASMA
El pueblo de Quilpo, ubicado 160 kilómetros
al noroeste de la capital de Córdoba, en el departamento Cruz del Eje, tiene
sus días contados.
“Toda la población de Quilpo se desarrolló en torno a
esta fábrica, que ya tiene su tiempo y que ha pasado por varias manos.
Originariamente estaba en manos de Fortabat, luego la tomó Cefas y en el último
tiempo se vendieron acciones a empresas mexicanas”, relató Olmos.
El abogado Pablo Olmos
contó la desesperante situación que están atravesando los vecinos y vecinas del
lugar.
Se trata de un pueblo
privado: todo pertenece a la empresa que producía hasta ahora allí y que esta
semana anunció su cierre.
“Toda la población de Quilpo
se desarrolló en torno a esta fábrica, que ya tiene su tiempo y que ha pasado
por varias manos”.
Originariamente estaba en
manos de Fortabat, luego la tomó Cefas y en el último tiempo se vendieron
acciones a empresas mexicanas”, relató Olmos.
“El año pasado hubo una
primera parte de despidos, y hace una semana terminaron de despedir a los otros
70.
Toda la población, la
escuela, el club y la Iglesia están dentro del inmueble de la empresa.
Ya comenzaron a demoler
todo”, agregó y detalló: “De la iglesia solo queda la cúpula, pero adentro está
desmantelada, le sacaron los mosaicos y puertas”.
Además, Olmos denunció que
Cefas contrató “un grupo de psicólogos” que trabajan “la manipulación expulsiva
desmoralizando a los trabajadores”.
“A lo largo del tiempo fueron
eliminando las cosas que congregaban al pueblo, entre ellas la cuestión
religiosa.
Sacaron el santo del pueblo
de la Iglesia y eso terminó siendo el golpe de gracia”, concluyó.



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