Con un ojo atento al desplome de los activos en todo el mundo, fronteras adentro el Gobierno buscó este lunes reforzar su intervención en el mercado de bonos en pesos, que sufrió un fuerte ajuste en los últimos día de la semana pasada y que derrumbó el precio de esos instrumentos, principalmente los que están atados a la inflación. En medio del desarme masivo de fondos, el Banco Central ya compró en el mercado secundario unos $ 150.000 millones de deuda en pesos.

La orden que tiene el equipo económico es frenar la caída de los bonos en la plaza financiera local hoy mismo y para eso instruyó al BCRA y a Anses a que salgan a comprar “todo lo que quieran vender” los inversores, para dar una señal de tasa de interés que tranquilice la volatilidad. El asunto fue preocupación incluso del presidente Alberto Fernández, que la semana pasada desde Los Ángeles pidió explicaciones sobre la situación a los funcionarios del área, en momentos en que la pantallas marcaban un rojo intenso en la cotizaciones de los bonos del Tesoro denominados en moneda local.

Una de las lecturas que sobrevuelan dentro del propio Gobierno es que el derrumbe de los bonos CER se disparó por un contexto de tasas reales marcadamente negativas en comparación con la inflación. Incluso, ejemplificaban en un despacho oficial, un bono indexado llegó a tener un rendimiento 10 puntos porcentuales menor a la suba de precios.

La orden que tiene el equipo económico es frenar la caída de los bonos y para eso instruyó al BCRA y a Anses a que salgan a comprar “todo lo que quieran vender” los inversores

En ese marco, algunos fondos comunes de inversión –identifican aquí tanto a empresas como a ahorristas– comenzaron a rescatar sus cuotapartes de FCI. En muchos casos, incluso, migraron hacia plazos fijos UVA, que terminan siendo más convenientes que bonos que pagan por debajo de la inflación.

Otro elemento que argumentan en el mercado, pero que también admiten en algunos despachos oficiales, tiene que ver con el nivel de cumplimiento que tiene el programa económico con el Fondo Monetario Internacional, más allá de la aprobación de la primera revisión de metas trimestrales. Un funcionario comentaba con resignación que las señales fiscales son insuficientes y que el objetivo de acumulación de reservas marcha más lento de lo que previó la hoja de ruta original pactada con Washington.

Con todo, ese combo de expectativas más la realidad de la tasas de interés más atrasada, leen en un sector del Gobierno, gatillaron la salida de los bonos en pesos. “El compromiso es no permitir más que haya tasas negativas en CER”, explicaba esta mañana en reuniones privadas un fuincionario que sigue de cerca la intervención urgente que encaró el Poder Ejecutivo desde el jueves pasado.

Hay en el horizonte otro paso para continuar ese camino de “normalización” de tasas. El martes el Tesoro licitará deuda en pesos en su primer test ante el mercado luego del primer síntoma de desarme de tenencias de instrumentos en moneda local. Para eso, en despachos oficiales y en el mercado esperan un reajuste de tasas. Será el mismo día en que el Indec informe el número de inflación de mayo y dos días antes de que el directorio del BCRA se reúna para recalibrar su propia tasa de referencia.

En el mercado aseguran y desde Gobierno admiten que las señales fiscales son insuficientes y que el objetivo de acumulación de reservas marcha más lento de lo que prevía la hoja de ruta original pactada el FMI

Según se estima, la autoridad monetaria no podría realizar un movimiento de tasas que quede por encima de lo que habilite Martín Guzmán el martes, ya que pondría nuevamente en tensión el financiamiento del Tesoro y propiciaría más fondos hacia el Central, que es justamente lo que el equipo económico busca evitar.

Otro mercado que el Gobierno mira con preocupación y con cautela es el de los dólares paralelos. El contado con liquidación no tuvo aún, según la mirada de algunos despachos oficiales, una reacción tan marcada como la del mercado de deuda en pesos. Será clave para determinar el impacto en ese indicador, aseguran, lo que pase durante la jornada de negociaciones de este lunes. El CCL, de todas formas, tuvo un avance desde los $210 la semana pasada hasta $237 en el inicio de la semana.

La cuestión del financiamiento en pesos no es menor: el financiamiento en moneda local es un elemento central que constituye de forma transversal el acuerdo con el FMI. Los pesos que el Gobierno no consiga en las licitaciones deberá emitirlos el BCRA, poniendo en riesgo las metas con el Fondo. El volumen del déficit fiscal también marcará las necesidades de financiamiento. Sin la chance del mercado externo, queda principalmente a mano la herramienta de los bonos en pesos.

Con un ojo en la licitación del martes, Equilibra aseguró por su parte que si bien en mayo el Tesoro logró renovar la totalidad de vencimientos de deuda en pesos (rollover del 108%) “tras la mala performance de abril, el mercado mantiene dudas acerca de las posibilidades de Finanzas para renovar sus vencimientos de deuda en los próximos meses o demanda mejores rendimientos para tomar esas posiciones”.

“Entre junio y septiembre, los vencimientos ascienden a 2,7 billones de pesos, de los cuales más del 70% corresponde a deuda CER y cuyos tenedores seguramente exigirán nueva deuda del mismo tipo con mayores tasas para renovar vencimientos. En este sentido, llamaba la atención también que el Sector Público no hubiera salido a ponerle un piso a la caída de los bonos CER (y un techo a la suba de rendimientos) comprando en el mercado secundario, dado que el acuerdo con el FMI no prohíbe estas operaciones y estos instrumentos son el caballito de batalla de las licitaciones del Tesoro”, agregó.

En medio del desarme masivo de fondos, el Banco Central ya compró en el mercado secundario unos $150.000 millones de deuda en pesos para sostener los precios de los bonos

“Es decir, en la subasta de la semana que viene Finanzas debe ofrecer tasas similares a las del mercado secundario para lograr atraer a los inversores. Y justamente, los títulos indexados al CER son los únicos que suman financiamiento neto positivo en lo que va del año”, terminó el informe.

En los últimos meses, por la aceleración inflacionaria, ganó peso en el esquema de financiamiento en moneda local que lleva adelante Finanzas, la deuda indexada. En marzo, el mes de inflación mensual récord en los últimos 20 años, el 77% de los títulos emitidos fueron con el índice CER que sigue a la suba de precios.

En el stock total de deuda en pesos, aquella que está indexada sigue representando la mayor parte del total, con mucha diferencia. En abril llegó a ser de 83,6%, una cifra incluso superior a la de marzo, cuando había sido de 82,7 por ciento, según el último informe de deuda en pesos de la Secretaría de Finanzas.

 

 

 

 

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